sábado, 5 de febrero de 2022

REVOLUCION DESDE ADENTRO (I)






 

Después de dos años de emergencia sanitaria, podemos hacer evaluaciones de variedad de temas que han surgido y caracterizado el proceso y nos han dejado enseñanzas.

Hemos vivido varias etapas como el primer aislamiento que se asemejó a un apagón energético a nivel mundial donde muchas personas coincidieron en sus experiencias para relatar momentos novedosos, algunos de reencuentro y descubrimiento en sus vivencias y otros dolorosos de confrontamiento y conclusión.

La polémica frente a los mandatos de reclusión, uso de mascarillas, vacunación, cierre de negocios, acoso y difamación a disidentes profesionales de la salud, clausura de cuentas de internet y conspiración de lado y lado creó un clima negativo, de antagonismo entre las personas que ha continuado polarizándose a medida que estos mandatos han mostrado contradicciones y generado oposición en muchos sectores de la población mundial.

Quiero enfocarme en el aspecto del manejo de la pandemia dado que el tema de salud es el eje fundamental de todo lo sucedido y porque refleja realidades que existían previamente. Me refiero a la institución oficial de la salud que con la industria farmacéutica instauró un modelo a seguir como es el de diagnóstico y formulación de drogas en la atención al paciente. En Colombia como en la mayoría de los países es obligatorio tener un seguro de salud que implica acceder y aceptar las políticas de estas aseguradoras, con muchos de sus servicios y procedimientos enmarcados en una ciencia médica deshumanizada y desconectada de la fuente natural en que se sustenta la vida.

En esta pandemia, esta realidad se vio reforzada al utilizar una única metodología mediada por la OMS para el manejo del virus prescindiendo de maneras tradicionales y alternativas para el cuidado de la salud. Comenzando porque el sistema inmune es el principal amenazado por el agente externo, no se hizo hincapié en fortalecer este sistema inmune con los mismos medicamentos y procedimientos conocidos para manejar la gripe, siendo el Sars un virus gripal. Hoy en día, tanto la sabiduria popular como los médicos que hicieron uso de estos métodos, nos cuentan del éxito obtenido en el tratamiento del virus en sus pacientes con el uso de conocimientos ancestrales de bebidas de plantas, nebulizaciones, lavados de fosas nasales, enjuagues orales, suplementación, entre otros, logrando defenderse del agresivo patógeno. Muchos sin recurrir a la vacunación que se presentó como la única manera de controlar el contagio y su gravedad.

Las estadísticas utilizadas para mostrar la gravedad del virus han sido manipuladas exponiendo a muchos hospitales como corporaciones de la industria farmacéutica y desconociendo instituciones y asociaciones médicas que no han tenido voz ni voto a pesar de sus conocimientos y aportes y en varios casos, acusando de herejes a médicos de décadas de experiencia como el Dr. Joe Mercola y otros más en los Estados Unidos, donde, como en otros países democráticos, han sido objeto de persecución y difamación.

Las estadísticas son el arte de decir mentiras, recuerdo esta frase en la universidad. Los porcentajes de contagiados vs. decesos y vs. recuperados demuestran vacíos absurdos en parámetros y en referentes. Sin embargo, la evidencia de este manejo ha sido la absoluta negación de otros métodos paliativos que hubieran evitado la propagación del virus y más aún, la importancia de una buena salud que en el caso de las dolencias preexistentes, demostraron que venimos alimentándonos mal, contaminando el cuerpo con sustancias artificiales, metales pesados, hormonas sintéticas, alimentos alterados genéticamente, aire y agua contaminada … Todo esto resultante de una sociedad consumista que nos ha hecho dependientes de su toxicidad y que nos enfermó antes del virus. Nuestro sistema inmune no trabaja para lo que ha sido diseñado sino que por el contrario, está bloqueado y congestionado por la inflamación crónica de órganos y tejidos debido a un estilo de vida que ha convertido a la población en dependientes de la industria de alimentos y de fármacos que de manera obvia se confabulan para mantenernos esclavos de sus productos.

Consuma de todo y después tome antiácidos, antiinflamatorios o analgésicos para que vuelva a estar “bien” y a comer de todo…! Y así comienza el ciclo de la enfermedad. El sistema económico necesita que haya enfermos y con la pandemia, que la población disminuya a punta de protocolos aplicados a destiempo, con el diagnóstico de muchos supuestamente fallecidos por el virus.  

Se ha demostrado ahora y antes de la pandemia que la prevención en salud y el tratamiento temprano del virus gripal es lo que ataja el avance de las complicaciones posteriores, sin embargo, no se han socializado oficialmente estas fórmulas ya conocidas de medicamentos que han servido previamente como la hidroxicloroquina y la ivermectina y las vitaminas C y D , el zinc, la quercitina, por el contrario se advierte de no hacer caso sino a los lineamientos de la OMS como son el aislamiento y el uso de las mascarillas o las vacunas experimentales.

La vacunación ha traído desenlaces fatales como también una cadena de malestares y discapacitación en muchísimas personas, algunos de sus inconvenientes son generales como la miocarditis y otros dependen de cada organismo y se prevé que afecten con el tiempo la salud.

A tratamientos naturales no se les acoge como valederos ante la amenaza al sistema de defensas como es acudir temprano al cuidado básico sea con suplementación o con tomas preventivas de plantas como moringa y equinacea, neem, sábila, uso de los productos que elaboran las abejas, etc.

La verdad es que nuestra salud está en nuestras manos. Nos hemos vuelto dependientes de los médicos y entre mayor es la ignorancia, mayor la dependencia de acudir al galeno en pos de alivio y solución. Hemos perdido la relación con nuestro cuerpo que es el que manifiesta los efectos de nuestras torpezas al hacer elecciones de estilos de vida errados e implantados por un Estado indolente que sin misericordia nos enferma pretendiendo sanarnos.

Es tiempo de una revolución interior. De aprender a escucharnos, a reconocernos como entidades tanto físicas como psíquicas y de empoderarnos en conocimiento y prácticas verdaderamente saludables. Tenemos un cuerpo diseñado para servir a la misión de nuestra alma en la Tierra y siendo nuestra principal herramienta tenemos que cuidarla para lo cual existe un caudal de información recopilada por la ciencia humanizada.

Los ayunos que permiten la autofagia, la desintoxicación periódica y la alimentación con fitonutrientes son prácticas universales que han demostrado su eficacia. Cada cual debe encontrar fuentes de alimentos orgánicos para su ingesta de proteínas, vitaminas y minerales, agua y aire lo más puros posibles para beber y respirar, hábitos en horarios, dietas sanas y equilibradas que nos permitan ser auto sostenibles: es la manera de mantener un sistema inmune óptimo que se refleje tarde o temprano en personas integralmente sanas, en  una sociedad más justa y amorosa: es nuestro deber, es nuestro derecho. Y sólo lo podemos lograr cada uno con el apoyo del otro.

Es tiempo ya de no comer cuento: de atrevernos a desafiar de manera alternativa el sistema que nos condiciona, aprender a elegir con conocimiento de causa, revisando y analizando lo que se nos ofrece y apoyándonos en productos elaborados por empresas que creen en una salud integral libre de tóxicos.

Tenemos información, experiencias y conocimientos de muchos que por décadas han desarrollado una medicina al servicio de lo que significa realmente la palabra salud. Gracias a ellos, escribo este artículo.

martes, 22 de junio de 2021

LA MADRE DIVINA I


 

Lectura de un ensayo de Riane Eisler: The Long Journey Home: Reconnecting with the Great Mother, 1990


En pocos días tendremos una luna llena en Capricornio en este signo zodiacal de Cáncer del cual la luna es su regente. Para los que no entienden de astrología, la luna simboliza el cuerpo emocional y determina el flujo de las aguas en las plantas, en las personas, en el planeta. Cáncer como signo zodiacal es de naturaleza femenina porque encarna ese rol de nutrir y sustentar, de cuidar y de defender el hogar, la base de la existencia, el nicho en que se desarrolla y se asegura la vida.

Según la autora de este ensayo, gracias a descubrimientos de la era Neolítica en Europa, se logra evidenciar una sociedad orientada hacia un modelo asociativo y de reverencia hacia la Diosa como entidad divina. Este modelo de sociedad se diferencia del modelo que ha tenido la civilización de los últimos 5.000 años: el del dominador, que ha creado un mundo disociado y desconectado de  la espiritualidad inherente a  todo ser humano, al institucionalizar esa conexión tan cotidiana y personal utilizando jerarquías e intermediarios, generalmente hombres, que se atribuyen poseer una verdadera relación con Dios y que los demás han de tenerla de acuerdo a su mandato.

Especialmente las mujeres han estado sometidas y des empoderadas para ejercer libremente esa relación que nace con nosotros porque en esencia somos seres espirituales. Aún así, han resistido en silencio como también han desafiado abiertamente este sistema represor. Gracias a esta energía femenina  estamos de nuevo frente a la posibilidad de recrear una sociedad más igualitaria que nos permita recuperar la sacralidad de lo cotidiano y la cosmovisión de la Diosa como la misma Creación. Aquellos modelos asociativos no eran matriarcados como se ha creído sino sociedades que tenían una visión donde todo lo existente pertenecía a la Gran Madre, sus hijos eran divinos fueran hombres o mujeres. Todo acto por más elemental estaba imbuido de un sentimiento sagrado por esa conciencia de conexión profunda a la Vida, a su belleza y misterio, el milagro mismo de vivir era un asombro, un acto de gratitud. 

Ante el desastre ecológico al que nuestra sociedad moderna ha llevado al planeta, nuestro hogar, es imprescindible vislumbrar la posibilidad de una sociedad con una visión integradora que recupere la conexión de la espiritualidad con la naturaleza que es la expresión de la vida misma a la que todo ser vivo pertenece.

Esta reconexión es necesaria para redimir el sentido de la vida sobre la Tierra, en comunidad con las especies de fauna y flora que son nuestro hábitat y en comunidad entre hijos de la Gran Madre que somos todos. Esta es la verdadera noción espiritual de esta nueva era de Acuario y es compatible con el derecho a la igualdad social entre géneros que vemos actualmente, con la defensa del medio ambiente y de los núcleos de población desprotegida, desplazada y victimizada, que clama su rol histórico no para competir por un poder institucional pero si para ser creadores de su destino como lo manifiestan hoy los jóvenes de las primeras líneas.

La Gran Madre encarna el poder de nutrir, sustentar y proteger lo más sagrado y necesario que es la Vida misma. Reconocer su sabiduría en la resistencia y resiliencia que logran los ecosistemas agredidos y en las asociaciones de personas alrededor de su necesidad de seguridad y estabilidad para así poder crear y realizar el sueño de una sociedad en paz y armonía es lo que tenemos que entender esencialmente de todo lo que observamos sucede en nuestro país y en el mundo.

Que esta luna llena del 24 de junio sea la oportunidad de sintonizarnos con una noción y un sentimiento religioso ( re-ligar, reconectar),  en un sentido ecuménico, integral, solidario, empático, donde nos conectemos en lo que nos une y no en lo que nos separa y experimentemos el abrazo de la Madre Divina que nos invita a través del reflejo pleno de la luz del Sol y de varios planetas retrógrados,  a ser conscientes y a revisarnos profundamente para darnos cuenta que somos Uno, somos una misma energía, una familia, una comunidad, una nación, un planeta.

domingo, 14 de febrero de 2021

HACER O SER YOGA?

                                                                                         Templo de la Diosa, San Andrés Isla, Caribe Colombiano


El mundo es por tanto un Yoga en si mismo; las cosas están en el estado del Yoga aún ahora, y ellas van a estar en el estado del yoga siempre. Vamos tan sólo a tomar conciencia de esta verdad. Nos estamos despertando hacia esa presencia que ya está allí y no es que vayamos a manufacturar el yoga dentro de algún tiempo. No es que el yoga no esté aquí y ahora y vaya a presentarse después. No es un producto artificial para ser confeccionado con el esfuerzo humano. Yoga es una verdad eterna. El gran Absoluto central está perpetuamente allí; no ha sido diferente, no es diferente, y no será diferente en el futuro. Solamente tenemos que despertarnos del sueño y ver lo que está allí. Swami Krishnananda


En estos tiempos de pandemia, de “no hacer haciendo” como dice el camino taoísta, se habla de hacer Yoga refiriéndose a una práctica física con componentes que impactan el cuerpo emocional y eventualmente el mental tan necesaria hoy en día. Los estudios de Yoga nos invitan a hacer Yoga: aprender las posturas corporales, la respiración controlada, la relajación y la meditación, de muchos estilos, de muchas escuelas dando a entender que hay muchos yogas cuando solo hay un Yoga.

“Haga Yoga” le dice el médico a un paciente que cree que lo amerite y como el Yoga se percibe como una actividad física ya que nuestros sentidos determinan esa forma de ver, entonces dentro del formato de hacer ejercicio, se ofrece a la sociedad como una opción más de sanación. Aún falta entender que el Yoga es un método integral porque abarca los cuerpos emocionales, mentales y espirituales.

Una sociedad que se mantiene en el quehacer constante al vivir bajo el dominio de la competencia en condiciones de desigualdad está bastante enferma y requiere una medicina que el Yoga tiene la capacidad de ser, al retornarle a cada individuo su poder de autorregularse; en Yoga esto se conoce como conocerse a sí mismo lo que nos da autonomía por tener criterios para elegir conscientemente. De hecho, este factor de conocimiento y liberación que aporta el Yoga, es temido por las fuerzas egoicas de la política, asi es como se suprimió el budismo tibetano y el Falun Gong en China.

En la civilización védica originaria del Yoga se le conoce como medicina, en las ramas del Hatha Yoga y en Ayurveda. Grandes exponentes del efecto de la meditación como Swami Rama fueron evaluados por la ciencia occidental de los 70 como fenómenos en cuanto a la evidencia de las fluctuaciones de ondas cerebrales y de presión sanguínea, de regulación de la respiración, lo que dio el aval a la ciencia del Yoga para darse a conocer en el mundo occidental.

El Yoga ha sido un gran apoyo para miles de personas a través de la acción social. Este escenario se convierte en uno de crecimiento y aprendizaje entre el voluntario y el recipiente de los distintos programas para apoyar efectos traumáticos de todo tipo en la población, de apoyo psico y fisioterapéutico, de entretenimiento sano y formador, de resolución de conflictos entre individuos y estos con la sociedad o entidades jurídicas, hospitalarias, educativas y carcelarias para prevenir la vulneración de derechos y devolver el empoderamiento y la auto estima.

Swami Rama, al igual que otros maestros contemporáneos a él, no dejaron de trabajar para servir a su pueblo indio y a su tradición por que los gurúes suelen invertir energía en crear colegios o sanatorios para la población con donaciones como parte de su servicio humanitario.

Es la práctica de la espiritualidad en acción, es la práctica de la compasión.

Pero más allá, es compasión sencillamente, que fluye y se expresa en acciones porque convivimos en un mundo en crisis, de tercera dimensión de conciencia donde reina y reinará el ego hasta tanto la humanidad logre trascender a la cuarta y quinta dimensión. Si ese es el propósito de estar aquí y ahora, nos corresponde beber y dar de beber esta medicina.

En tanto nosotros, como aspirantes -sadhakas- del Yoga, hagamos el camino recto hacia la autorrealización, terminamos sirviendo como ha servido siempre el iniciado de las distintas naciones y tradiciones. Servir es enseñar los pasos a otros, es apoyar procesos de crecimiento interno, es brindar esperanza y amor despertando en ellos el amor y respeto hacia si mismos. Se conoce como karma yoga, servicio desinteresado aunque hoy en día tiene un ropaje comercial que corresponde al mundo que vivimos. En otros tiempos, grandes maestros como Buddha y Jesús por mencionar los más conocidos, dieron ese ejemplo.

El Yoga en la India se concibe desde el Sanatan Dharm, la filosofía basada en un mundo de seres iguales en su esencia divina y por ende con igual potencial para crear una sociedad justa y amorosa, honesta, virtuosa y respetuosa. Los yoguis en la India sirviendo a su sociedad sirven a Dios y así hacen bhakti yoga o yoga devocional, la máxima expresión de entrega y devoción.

Servir al Yoga es entender la conciencia de la unidad del cielo y la tierra presente siempre pero debido a la noción falsa de separación que construye el ego para diferenciarse y destacarse, nos queda difícil apreciarla; espiritualmente estamos dormidos, enganchados al mundo exterior bajo el control de las programaciones mentales y las mareas emocionales que nos mantienen desconectados de la realidad del yoga como totalidad, donde la existencia, si observamos con atención, es un reflejo de cualidades divinas con las cuales el creador se manifiesta en su creación.

Cuando realizamos nuestra práctica sobre la colchoneta con la guía de un maestro asi sea virtual y hacemos secuencia de posturas-asanas-, relajación y meditación, pranayama o control de la respiracion con atención y concentración para conectar el cuerpo y la mente y mantener la conciencia presente, decimos que estamos haciendo Yoga. Sin embargo, el Yoga es una vivencia de despertar, de develar en la colchoneta y fuera de ella, la luz de una verdad eterna por descubrirse en el misterio que tiene la vida dentro y fuera de nosotros.

El mundo objetivo nos da la oportunidad de conocer y explorar esta verdad y en eso yace su razón de ser.

Ser Yoga es reconectar con el ser que somos fuera de la dimensión del espacio-tiempo mientras que hacer Yoga implica un lugar y tiempo y un método adecuado para el gradual proceso de desarrollo de la “totalidad” de nuestra personalidad en la dirección de alcanzar la Totalidad del Ser*. Requiere además de una regularidad y una total devoción del alma por el ideal.

Servimos al Yoga porque lo experimentamos como ciencia y lo vivimos como filosofía y hacemos de él un estilo de vida y por tanto, somos yoga como ideal del Ser.

Ser Yoga podría ser convertirse en el mismo silencio durante la meditación, sostener una postura estable y cómodamente, equilibrando las fuerzas opuestas de tensión y relajación, respirar en presente o fundirse en la totalidad que percibimos en la contemplación de la naturaleza, en instantes de creatividad, en el servicio a los demás, sin resistencia, con entrega y confianza.

Fluir y dejar ser son atributos del que camina el sendero del Yoga. Superar apegos y miedos es un trabajo para pulir ese diamante en bruto que somos y purificarnos en el sufrimiento, aceptándolo y abrazándolo para transformarlo en profunda reverencia y gratitud a la vida reconociéndola en su belleza, plenitud y oquedad. Caminar es el proceso de llegar a ser que es en si el retorno a nuestra verdadera naturaleza y en ese sentido es volver a Ser.

Es en el ser abnegado, en el ser apasionado, en el que ama sin condiciones y acepta que no siempre puede serlo, donde nace la compasión, la cualidad que distingue nuestra dimensión humana/divina.

La compasión en acción se vive en relación al mundo y se practica en relación al si mismo porque debemos cuidar y restaurar el amor por nosotros mismos para así amar a los demás con libertad.

Vivimos en relación con otros y con nosotros mismos hasta donde nos sea necesario como proceso de aprendizaje, como medio de experiencia para conocer nuestra verdadera naturaleza de paz, de luz, de amor.

Y gracias a ser Yoga podemos inspirar como lo hace todo maestro a sus discípulos, todo padre/madre a sus hijos!


*Swami Krishnananda, Introducción a la Filosofia del Yoga

lunes, 7 de diciembre de 2020

DESPEDIDA DEL 2020


A medida que se acaba el año 2020, año que logró sacudir a toda la sociedad y obligó a la vida sobre el planeta a una recesión necesaria o manipulada, surgen reflexiones que pretenden evaluar lo que sucedió y podrá suceder en el futuro.

Sea que tenga un significado de cambio o de renovación para unos, sea que simplemente pase al olvido por seguir atrapados en lo normal de la vida antes de este año, quedan enseñanzas que todos hemos recibido a la hora de hacer evaluaciones.

Al principio de la llamada pandemia observamos con alegría la fauna del medio ambiente no domesticado desplegarse en espacios naturales y citadinos, descansó la naturaleza de nosotros aunque también hubo deforestación: seis millones de árboles talados en nuestra Amazonia colombiana! La distancia física, la cercanía virtual, los fallecimientos por covid o no-covid, la angustia, la ansiedad y el estrés, la depresión, el abuso de toda clase, la inestabilidad económica, todo esto ha sido experimentado por todos. La creatividad y la capacidad de adaptación (resiliencia, como dicen hoy en día) se hicieron evidentes porque en tiempo de crisis es cuando hacemos uso de capacidades no comunes pero latentes por estar la mente/cuerpo acomodada a su rutina previa, aún así se resista. Porque somos creados para hacer, sentir y pensar es natural alinearnos a la dimensión de vida que nos corresponde. Y en esta tercera que vamos transitando, ya en plan de abordar las siguientes cuarta y quinta, podemos despertar a la energía luminosa que emana de la fuente galáctica, el Hunab Ku de los Mayas: son códigos de luz configurados a la Era de Acuario, que para los humanos significa despertar a la luz interior, la del individuo. Esta misión que nos corresponde por vivir en estos tiempos, implica reconocernos y aceptarnos para retomar el poder centrado en nosotros mismos, vibrando al unísono con las demandas de la época.

Al ser humano actual se le señalan dos vías que, contrarias entre sí, están definiendo el curso de los acontecimientos de la mayoría de la sociedad. El tiempo de elección es ahora. Ya conocemos los desafíos del planeta como ecosistema en el que vivimos la mayoría con modelos de vida contradictorios, en conflicto y forcejeo constante: desigualdad social y económica, violencia en auge, crisis climática, para mencionar los fundamentales. Tenemos toda la información disponible porque esta era acerca mundos: la globalización como migración, comunicación digital, mercadeo e inversión multinacional, es una sola dinámica que determina a la mayoría de la población mundial. Por ende, hay una apertura y libertad posible para atraer los contenidos y experiencias que demandan los cambios de la época. Hace falta reconocer la falsa información, las conspiraciones, soltar miedos y prevenciones innecesarias, deconstruir programaciones, pero por el hecho de hacer conciencia del estilo de vida que requerimos para poder recuperar la armonía entre especies, vamos superando tabúes y creencias del mundo viejo y agonizante que no supo responder al equilibrio de ejes como la justicia y la igualdad.

Para muchos hoy hay caminos alternativos formando una red que se apoya en la complicidad y la solidaridad. Cada cual tiene su nivel de conciencia relativo a la realidad que le corresponde y eso es respetable. En esta comunidad hay personas avanzadas con poder jerárquico fuera del poder basado en sabiduría y comprensión, enseñanza y servicio, altruismo. Es una hermandad que urge empoderarse para despertar a los dormidos a quienes les falta el medio, la oportunidad, sentir el reto para abocarse a una misión de toda la humanidad en lo posible y conformar asi una masa crítica capaz de acompañar a la Madre Tierra-GAIA- con conciencia planetaria a una nueva dimensión donde reine la conciencia del amor.

Esa fuerza amorosa con la que fuimos creados como especie nos llama a despertar y trabajar por esta transición superando en nuestra propia vida individual lo que queremos ver reflejado en el mundo de afuera que no puede ser otro que el que deseamos para nosotros mismos.

Es el tiempo de crear el colectivo desde lo individual, donde el amor sea el que gobierne las relaciones, para así vivir conscientemente cada vez más.

En palabras de Emilio Carrillo,

“Mantén el corazón puro, despliega una vida sencilla*, no tengas miedo a las aflicciones; se paciente, no te irrites contra tu hermano, no insultes ni maldigas y reconcíliate con quien tenga una queja contra ti; actúa por la paz, actúa por la justicia y practica ambas cosas aún a costa de ser perseguido y calumniado.

Ante la baja vibración, eleva la tuya, ama a tus enemigos, ruega por tus perseguidores y desde la continua presencia de tu esencia, practica la ejemplaridad, la autenticidad y la impecabilidad siendo perfecto como es el Padre que está en el Cielo…

En medio del huracán aceleradamente creciente en el que vives, estáte en tu centro desde la citada presencia.  Y saca a cada instante lo mejor de ti mismo y ponlo al servicio de los demás.

Estás a la puerta de un mundo nuevo, de una nueva humanidad. En ella no se ha invitado a ninguna de las cosas que han constituido los pilares de lo que ya queda atrás: ni el poder, ni la riqueza, ni la competencia, ni el aferramiento a lo material, ni el desprecio a las otras formas de vida…nada de eso está invitado. Lo estás tú?”

*emiliocarrillobenito.blogspot.com

EL ARCHIPIELAGO DE SAN ANDRÉS, PROVIDENCIA Y SANTA CATALINA -Caribe Occidental

Después de 10 meses de experimentar los efectos de la pandemia, dos huracanes azotaron al archipiélago, fenómeno de tal magnitud que nadie recuerda haber vivido o escuchado.

Los efectos aún no se pueden medir estadísticamente porque los datos, si existen, no se conocen. En este pequeño territorio todo nos queda grande: la seguridad física, la alimentaria, el control ambiental, la salubridad, la educación, la organización. Todo aquello que es base de un bienestar general aquí solo se consigue al recrearse en la naturaleza o comerse un buen rondón o plato típico con ingredientes en su mayoría, de la huerta o finca.  De resto, la inversión se canaliza al mismo sector que da empleo y trae ingresos, al turismo. En esa contradicción, que genera la industria turística, usufructuando un espacio e imponiendo un modelo de vida, está el origen de las paradojas, desequilibrios, desarmonización entre la población y su medio ambiente.


El ideal del turismo hoy en día es el de admirar la naturaleza y procurar su mantenimiento más que su explotación, usarla y no abusarla como patrimonio del creador y de nuestros sabios ancestros. Pero en este archipiélago, el paraíso no debería ser solo para el que lo utiliza y lo disfruta sino para el que lo habita. Este debería poseer la autoridad de gobernar libremente su territorio con el conocimiento procurado por la educación y con el corazón que no tiene intereses fuera del bien común. La dificultad de lograr este ideal estriba en el dejarnos gobernar por el ego: ese juez que vive en la mente dividida entre el bien y el mal señalando hacia afuera porque no concibe que cada acto personal crea la realidad que vivimos cada uno. El problema es que ese acto está siendo determinado por fuerzas mayores como las que manipulan información y desorientan para sumir más y más a los individuos en su alienación.

Aquí cualquier idea nueva implica una construcción mayor.  No hay eco, hay dinero pero hay corrupción y eso lo hace extremadamente difícil. La sociedad está dividida entre isleños y residentes, entre pobres y semi ricos, entre comerciantes/hoteleros y los demás…La división partidista es una ilusión como la es la de los raizales y pañamanes que ondea en las mentes colonizadas. Los colonizadores hace tiempo que se olvidaron de la verdadera riqueza de este archipiélago que consiste en cuidar y querer la naturaleza sin igual de sus ecosistemas en este mar de 7 colores y la riqueza cultural de sus pobladores autóctonos. La antropología nunca existió en este territorio que se conformó históricamente con impulsos y dinámicas ajenas a cualquier planificación y orientación lo que ha despertado toda suerte de rivalidades y competencias por repartirse el botín como lo hacían los piratas del caribe.

Asi la mirada, frente al despojo de la naturaleza que nos dejó el huracán, sin techos ni medios de trabajo, pareciera que estamos frente a un llamado divino por la incapacidad del poblador de ponerse de acuerdo con sus hermanos en manejar razonablemente su hábitat a pesar de haber contado con una gran ventaja: la bella naturaleza que hoy, desarraigada, maltrecha pero transformada, está motivando a un nuevo orden que trascienda el pasado colonial y le apunte a la autonomía de sus habitantes unidos en un espacio territorial común y sostenible, que resuelva de manera integral las necesidades de sus gentes, con una organización socio-económica basada en la tradición de pesca y agricultura, en el uso ancestral de lo que ofrece la tierra para el alimento y la enfermedad, con un modelo de vida sencillo que resuelva desde lo elemental, sus necesidades básicas y donde la idea de progreso solo consista en vivir con lo necesario haciendo énfasis en un sistema de valores como los cristianos que ya hacen parte de su legado.

Este es el archipiélago que visualizo después de haber vivido 28 años en él y en el cual pude evidenciar cómo ha funcionado el mundo capitalista posmoderno o neoliberal impuesto por la nación colombiana en una comunidad que conserva cierta identidad cultural que ha ido perdiendo por la llegada de migrantes de la Colombia continental desde la instauración del modelo de Puerto Libre de los años 50 hasta nuestros días. Este acelerado proceso de cambio dio lugar a su empobrecimiento económico y cultural, convirtiéndose en su propio territorio en una minoría poblacional obligada por las circunstancias a una mezcla racial y cultural que ha forjado un nuevo ser humano: el que definirá en los tiempos por venir qué será de este archipiélago.

Entretanto, las donaciones en especie y en dinero se reparten desordenadamente, la codicia y el acaparamiento se visibiliza, las ilusiones y desilusiones se conjugan empantanando el alma, nublando la mente, en medio de la crisis de gobierno desencadenada previamente y que se volvió lugar común en este departamento. Rasgos de solidaridad desde muchos lugares del mundo se han desplegado, desinteresadamente como con intereses… mientras el isleño despierta a esta nueva realidad, yo sueño en la renovación que la Era de Acuario nos ofrece como ciclo cósmico generando nuevas oportunidades de recuperar el poder de auto determinarnos. 

martes, 21 de julio de 2020

EL MUNDO DE LOS ANGELES



Hay muchas situaciones de mi vida donde la presencia de los ángeles se ha manifestado sin ser siempre el ángel como lo pintan. Porque los ángeles son un reino espiritual diferente a los santos o deidades o a los maestros ascendidos y son presencias espirituales de varias culturas, no solo de la judeo-cristiana sino también de la musulmana e incluso figuras precolombinas ostentan un parecido a como los solemos identificar: seres humanos alados, aunque no es el estado natural de los ángeles, suelen usar esa forma porque a nosotros nos resulta más fácil de aceptar. Los ángeles no tienen forma. Se nos aparecen de manera diferente dependiendo de cómo y en qué creamos”. Estas palabras son de un viajero interdimensional como se presenta Drunvalo Melchizedek, un personaje de esta Nueva Era* quien ha tenido encuentros con el mundo angélico y quien, al igual que otros maestros, se refiere a ellos por su propia experiencia.

El reino angélico está situado en el Sol asi como en otras estrellas y planetas   existen seres más avanzados que nosotros, “cuando hablamos de “Ángeles” nos referimos a esos seres cuya consciencia es tan elevada que brillan como el Sol" dice el maestro de la PanEuritmia, Peter Deunov (Beinsa Duno) contemporáneo de Rudolf Steiner. Es que es dificil imaginarnos un mundo donde no existe el bien o el mal, donde ni siquiera se reconoce una dualidad tal. Nuestra comprensión de ellos es como la de la hormiga sobre nosotros. Estamos a diferente escala evolutiva y es que los ángeles tienen un camino de desarrollo distinto al nuestro, “ellos no tienen conocimiento de nuestra experiencia del mismo modo que nosotros no tenemos conocimiento de la experiencia de ellos (P.D.)”

Además de trasladarse a velocidades mayores que la de la luz enviando energías sublimes a través de todo el sistema solar, tienen cuerpos resistentes que pueden controlar haciéndose visibles o invisibles para nosotros. Cuántos no hemos sentido un ángel favorecernos en una situacion dificil? Como los seres avanzados que son, que han participado en la evolución del universo como emisarios del Creador, en el plano humano los ángeles tienen varias funciones que facilitan nuestra vida dado que son seres perfectos por lo tanto el amor y la pureza y demás virtudes están representadas en ellos “ya que las aspiraciones del alma humana emanan de la Consciencia Superior y la Cultura de los Seres Avanzados que se hallan en el otro Mundo” (P.D.).

Se presentan como ayudantes, guías, guardianes y mensajeros pero también son formadores al participar en el desarrollo de nuestra conciencia       mostrándonos el camino, administrando las semillas de luz sembradas en nuestros cuerpos sutiles para que crezcan y sirvan para beneficio nuestro y de toda la Creación. Para la ciencia espiritual, los ángeles son formadores de imágenes en nuestro cuerpo astral “en las que residen las fuerzas para el desarrollo futuro de la humanidad”; asi que no solo obran en el mundo exterior sino que persiguen determinados propósitos para el alma humana (Rudolf Steiner). Carl Jung los considera símbolos arquetípicos arraigados en el inconsciente colectivo representando energías de orden espiritual. Vienen a ser “ordenadores y organizadores de fuerzas terapéuticas en el yo interior del hombre” (Helmut Hark, De la Mano de los Ángeles).

Estos análisis de científicos y terapeutas que tuvieron encuentros con ángeles y que han conocido las experiencias de muchas personas, nos revelan la dimensión de la obra angelical en la existencia del humano en la Tierra.

Me gusta imaginar que somos energía en formación; que por lo mismo, necesitamos enderezar y corregir a partir de nuestras experiencias para mejorar en nuestros desempeños, ahora como humanos y más adelante en otra forma y contexto pero seguramente más evolucionados.

Nosotros los humanos tenemos que ir y venir a esta escuela llamada Tierra para aprender y crecer como espíritus que somos. “Para los Seres del Mundo Divino no existen ni la muerte ni la reencarnación. La Vida Divina es una Vida de Perfección” (P.D.). Esa es la vida que nos inspiran los ángeles y que nos facilitan obtener y para ello es preciso conectarnos con ellos.

Si el corazón de alguien en la Tierra está lleno de sentimientos nobles y sublimes, esa persona solo necesita pensar en un Ángel y el Ángel estará allí. Sin esos sentimientos en nuestro corazón, ningún Ángel dejará el Mundo de los Ángeles para venir a ayudar” (P.D.).

Drunvalo nos dice que cada uno tenemos al menos dos ángeles guardianes. Algunos hemos olvidado esa conexión y está en nosotros activar la receptividad. Nos sugiere sentirlos en nuestros tres cuerpos primarios: ver, imaginar, sentir la emoción, mantener ese enfoque como intención. Puede ser un buen comienzo resonar con esta posibilidad cuando tenemos algo en nuestro interior que requiere de su fuerza curativa, de coraje, de iluminación. Por ello existen características con las cuales se relacionan los arcángeles o ángeles mayores, Miguel, Rafael, Gabriel y Uriel.

Helmut Hark, terapeuta junguiano, hace un trabajo muy bello con las pequeñas cartas angélicas de Findhorn (una comunidad espiritual de la costa oriental de Escocia), cartas que conozco en castellano, italiano e inglés, elaboradas por Silvia Lacorazza Morales en 2002. El ha organizado las diferentes 52 virtudes de los ángeles bajo la energía de cada uno de los arcángeles mencionados, asi:

MIGUEL (Quien es como Dios): entusiasmo, obediencia, creatividad, idoneidad, resolución; espontaneidad, inspiración, humor, paz, indulgencia; responsabilidad, fe, consagración.

GABRIEL (la potencia o fuerza generatriz de Dios): fuerza, poder, expectativa, disposición, aventura; gracia, avenencia, gozo, nacimiento; ternura, fraternidad, encanto, plenitud.

RAFAEL (Dios cura): paciencia, compasión, purificación, amor, curación; agilidad, coraje, ecuanimidad, juego; integridad, armonía, belleza, síntesis.

URIEL (Dios es Luz): comprensión, sinceridad, confianza, desasirse(soltar); franqueza, sencillez, ilustración, verdad; luz, claridad, transformación, gratitud, libertad.

Estas virtudes están separadas en tres grupos por un punto y coma en cada uno de los cuatro campos de energía que manejan estos arcángeles con el fin de hacer asociaciones:

1)     Las palabras que nos aproximan a ese campo

2)     Las percepciones que sentimos frente a la presencia de ese arcángel

3)     La orientación para una intención con la ayuda de esas energías

Considero este juego de cartas una valiosa herramienta para guiarnos hacia el mundo de los ángeles.

Cada vez que me bañan los rayos del sol, siento su presencia luminosa! Los ángeles de diversas formas han estado y siguen presentes en mi vida!

“Contar con una guía clara y detallada durante estos tiempos en los que nos encontramos es más valioso que cualquier cosa que poseas y que todo el conocimiento que hayas obtenido hasta ahora.” (D.M.)

“Los ángeles traerán a tu vida esa guía clara y detallada. Pero te traerán algo aún más importante, una sabiduría que va mucho más allá de las posibilidades de una experiencia humana sin esa ayuda.” (D.M.)

“Los Seres Avanzados ordenan nuestras vidas. Ellos están invirtiendo algo nuevo en vuestras cuentas. Es importante que ustedes se aseguren que todo lo que ellos les han dado, crezca. También es importante que ustedes también inviertan en las cuentas de ellos. Cómo? A través de su gratitud para con ellos. Sean agradecidos para con sus amigos de lo Alto que los están ayudando”. (P:D)

 Notas:

*La Nueva era o Era de Acuario es la era actual de conciencia de nuestro planeta tierra

Peter Deunov (Beinsa Douno), La Cultura de Los Ángeles, conferencia de 1944 en el libro Manantial del Bien, Traduccion de Ana Gaillat

Drunvalo Melchizedek, Nosotros los ángeles, Traducción de Paloma Fernández, artesyoficios@arnet.com.ar

Helmut Hark, De la mano de los Ángeles, Biblioteca Millenium, Ed Plural, Barcelona,

 


lunes, 18 de mayo de 2020

Ventanas de la Pandemia


Creo que todo aquel que reflexione y escribe, ha dicho algo sobre esta situación que no nos había tocado vivir en 100 años y en circunstancias históricas distintas. Yo no soy la excepción. He querido manifestar mis pensamientos pero me ha sido imposible hacerlo por más que me esforcé hasta que suspendí la inquisición y opté por silenciarme.
Lo primero que presentí fue a la larga, acertado.  Centrarme era el lugar ideal aunque fuerzas opuestas me jalonaban en la mente. Desde el principio la opción fue sentarme a diario al amanecer para aquietarla y conseguí hacer mi práctica de yoga puntualmente hasta el dia de hoy.
Muchas ventanas se abrieron en estos meses.
La primera me susurraba el temor que todo el ambiente rezumaba pero me sacudí a tiempo de esa pandemia de miedo que empezaba. 
La siguiente trajo una sensación de desazón, de que las cosas no olían bien, de que esto era sospechoso. Era una ventana con paisaje de niebla, con voces de rabia que me llamaban de atrás, de tiempo pasados cuando mi rebeldía se hizo tan consistente que me convertí en un ser marginal a la historia oficial, a las costumbres sociales y me refugié en el hippismo y el marxismo hasta que llegaron los vientos de la buena nueva o nueva era.
Esta nueva era que comenzó al finalizar la Era de Piscis y se conoce como la Era de Acuario donde el individuo será el protagonista de su devenir para concebirse como ser íntegro y libre con un nivel de conciencia superior al que se tuvo en siglos pasados. Esa nueva era comienza a partir de las nociones de la física cuántica, del fin del quinto sol maya en el 2012 para mencionar a tan sabios maestros del tiempo. Era de alternativas para la búsqueda de conocimiento interior a partir de la recuperación de sabidurías antiguas que se hacen exotéricas; de la búsqueda de acercar la espiritualidad a la ciencia del siglo XX para concebirnos como totalidad en el marco de una versión de la salud integral en lo físico, emocional y mental que nos constituye. Una era que puede durar un poco más de dos mil años y que marca el ciclo de la precesión de los equinoccios de 26.000 años aproximadamente. Una era dorada donde tendremos la oportunidad de salir de la oscuridad de la mitad de este ciclo en que le hemos dado la espalda al centro de la galaxia y vamos como sistema solar de nuevo hacia él. Era de oportunidades para despertar en conciencia, ese es el simbolismo del ser acuariano.
Esta ventana siempre ha estado abierta desde que comenzó mi camino espiritual consciente y nunca he dejado de asomarme a ella, porque contrario a las otras, por ella entra una luz coherente con la manera en que he resuelto las duras pruebas que la vida me ha puesto para superar.  
Sin embargo, las señales que captaba mi conciencia no parecían explicar la situación que vivíamos las naciones del planeta, al contrario, me sonaban alejadas de las circunstancias, crudas y por tanto, reales a mi modo de ver.  Por esa ventana escuché a los conspiracionistas que al oponerse al sistema lo hacen como víctimas lo cual nos mantiene bajo los condicionamientos del status quo. Los voceros de la espiritualidad moderna se regocijaban al ver el sistema tambalear pero tampoco escuchaba de su parte un razonamiento diferente al que siempre han expuesto, parecían aprovechar la situación como políticos de sus teorías. Médicos alternativos dando fórmulas, profesionales de la sicología hablando de las ventajas de la crisis y los profesores de yoga explorando formas de llegar a sus seguidores y de conseguir nuevos.
Otra ventana que hacía ruido era la de los administradores de la pandemia; a ésta le he dejado de creer. Para los noticieros que la secundan parece que no existen más aconteceres y los análisis de los periodistas y pensadores de los medios masivos no logran procesar mayor cosa frente a la saturación agobiante de la noticia oficial.
La ventana de los templos e iglesias de las religiones conocidas es una que apenas atisbé cuando el Papa Francisco habló en la Semana Santa, uno de sus miembros que logra seducirme con su verbo.  Del resto de voces ya sabía cuál sería el mensaje, su ventana de oportunidad.
A medida que cerraba una y otra ventana, mi ventana interior se expandía más…era lo esperado.  Siempre dicen los que apoyan la esperanza que cuando una puerta se cierra, otra se abre. Cuando un espacio queda vacío, algo más lo ocupa…es difícil permanecer en la vacuidad a pesar de que se ha comprobado que el espacio está más vacío que lleno…! Será nuestra necesidad de sentir que podemos controlarlo todo.
Ese vacío que proporciona el silencio me fue guiando hacia pensamientos sobre la muerte.  Finalmente es la muerte a la que le tenemos miedo cuando una entidad como un virus amenaza la vida. La lectura del Mapa del Alma sobre la sicología de Carl Jung me ayudo a interiorizar la experiencia de existir y asi fui comprendiendo que la vida y la muerte son la misma cosa, son el mismo ciclo del alma que al lograr hacer ese proceso de individuación, consigue avanzar en el reconocimiento de que nuestra persona es un closet de disfraces y nuestras sombras son las que nos enseñan lo que no queremos ver. Y trascender ese ciclo de reencarnación es el fin de los apegos que nos hacen sufrir.
En la cuarentena muchos han reorganizado su hábitat, han limpiado y sacado lo que no les sirve y es asi como rescato uno de mis primeros libros* que me hicieron despertar al sentido de la meditación en mis cuarenta años y que hoy abre mi ventana actual. La que me impulsa a sentarme a escribir porque me ayuda a entender por fin, el lugar que ocupo, el que me es más cómodo para mirar el mundo sin perder mi centro, conservando la atención y el desapego frente a lo que es la vida toda, aquí, ahora y siempre.
Porque siempre habrá opiniones y generalizaciones sobre la vida; contextos sobre los cuales explicar el mundo como se cree, como se desea o como quisiéramos que fuera. Pero el mundo es una realidad cambiante y dinámica como la vida. Aprender a ver la vida tal como es, es liberador porque las emociones que tanto condicionan se van haciendo pasajeras y los pensamientos entre menos egocéntricos sean, sirven para funcionar en la vida tal como es y en entenderla tal como sucede sin afectaciones que nos lleven a distorsionarla o enmascararla.
Cuando aprendo a estar en la vida en su momento presente identificándome con la experiencia desde el sentir, con aprehensión real desde los sentidos, se facilita registrar lo que se vive a partir de la verdad de la sensación y con hábil discernimiento y sutileza se logra pasar a la comprensión.  La mirada interior es la ventana hacia el sí mismo, ese que observa y está atento a lo que siente y piensa sin perder su neutralidad. Puede ser que nos involucremos en una pauta aprendida y repetida, que nos enganchemos en una emoción ya experimentada pero cada vez será por menos tiempo. Para esto, el compromiso con la práctica es de vital importancia. Porque la meditación no es un momento como el de la oración, no es un ejercicio de concentración, tampoco es un esfuerzo por ser alguien mejor. La meditación es la ventana interior. Es la pantalla donde desfilan los pensamientos que observamos. Y los dejamos pasar. Si acaso nos reflejamos en ellos, nos detenemos para escucharnos mejor, desde el vehículo del alma que es ese cuerpo que nos habla, ese cuerpo/mente que somos todos donde llevamos las huellas de lo vivido y experimentado, de quienes somos y vamos siendo.
La práctica tiene sus fases: al principio es duro y doloroso sacudirse de los mecanismos de defensa para protegernos de nuestra propia verdad por vivir en auto engaño. Aprendiendo a reconocernos cuando juzgamos es diferente a cuando observamos las situaciones tal como son, sin apropiárnoslas. Aseveramos desde el ego encaramado en su bagaje de saberes y nos falta sensibilidad para situarnos en los pies del otro.  Poco a poco vamos siendo más específicos y logramos hilar más fino. Para ello, la práctica ha de ser consciente y exige de la atención constante. Darnos cuenta de nuestros pensamientos aprendiendo a clasificarlos puede tomar tiempo, pero es la tarea ineludible del caminante espiritual.
Hoy la pandemia se ha constituido en un gran ejercicio de meditación con la facilidad del confinamiento obligatorio. Cada ventana me ha hablado de mí misma. Caer en cuenta de esto me ayuda a aceptar la realidad tal como llega. A entender todavía más que todo pasa para que aprendamos a descubrirnos siendo, viviendo, experimentando. Este es el propósito de vivir en esta escuela que llamamos Tierra. Nuestra casa actual, con hermanos parecidos, viendo edades y desarrollos comunes como humanos.
Esta ventana es por la cual elijo mirar: cuantas veces no me he sentado frente a ella y aún sigo descubriendo nuevas visiones, nuevos paisajes?  Mi voz, inspirada, me canta al oído los sonidos del silencio que hasta ahora puedo escuchar con la claridad del medio dia de esta isla tropical.
*Con Charlotte Joko Beck, La Vida tal como Es, Enseñanzas del Zen

lunes, 1 de abril de 2019

EL CAMINO INTERIOR


Cada dia me acerca más a la noción clara de que el trabajo interior que realizo tiene como fin mi misma y que nadie puede vivenciarlo en mi manera de hacerlo, de sentirlo, de entenderlo. Cada dia me doy cuenta que cada uno tiene su sentido y razón  para vivir y dejarse vivir.

Sentir es tan particular a cada cual! Sentir es percibirse ser, percibirse estar…Dos niveles de conciencia, el segundo le enseña al primero y viceversa…Cómo soy? Cómo estoy? Son dos niveles de mirarse y en el segundo te reflejas de manera que te mires y te conectes a tu esencia, con tu ser.

Como ser en este mundo somos resultado del karma pero en esencia, como ser de otro mundo, no somos eso.

Tal vez la reencarnación sea un invento humano y no divino, tal vez sirva para entender que tenemos una historia en esta tercera dimensión pero este no es nuestro origen: es nuestra escuela.
Si reencarnar es el orden de lo divino en este plano de conciencia, sirve para darnos cuenta: quiénes hemos sido y porqué. “Hemos Sido” en el sentido de estar, de pasar de un estado a otro, físico y anímico. como cuando nos entristecemos o nos reímos. Conocernos en esos estados para diferenciar lo irreal de lo real. La apariencia versus la esencia. Eso significa des-identificarnos.

En el camino interior vamos quitando capas que nos esconden de la verdadera naturaleza de quienes somos.
La primera, ana maya kosha es el vehículo físico a través del cual se manifiestan todos los demás.
La más dificil y en la que podemos centrar nuestra experiencia de estar en este mundo bajo las coordenadas de espacio tiempo en que nos movemos, es mana maya kosha, la capa de la mente egoica, la que está determinada por esas coordenadas espacio temporales y donde se cultiva la auto imagen, el ego que para reafirmarse niega la diferencia. La imagen que tenemos de nosotros mismos está basada en nuestras creencias y experiencias y proyectamos esa imagen a los otros de tal forma que nos comprometemos con ella hasta el punto de defender ideas y justificar nuestras acciones negándonos a otras opciones o puntos de vista.
Una capa más, vijnana maya kosha o cuerpo búdico en otros vocabularios metafísicos es la que nos permite darnos cuenta y discernir la realidad que vivimos, es la que se pregunta y se refleja alcanzando asi un poco más de noción de que somos algo más que esa realidad externa que nos determina con nombre y apellido, con nacionalidad, raza y religión.
Ananda maya kosha o cuerpo causal es la primera manifestación de nuestra individualidad donde el ego está ensimismado, latente, allí se experimenta la conexión a nuestra esencia, el primer estado manifestado de nuestro origen como espiritu, el atman, una envoltura luminosa donde se disfruta verdadera paz y armonía. Se llama cuerpo causal debido a que allí está la esencia de lo que somos en espíritu y en las huellas que traemos de vidas pasadas grabadas en el inconsciente. En la relajación, en el estado del sueño, en la meditacion y en la oración buscamos acceder a ese cuerpo de luz.
Prana maya kosha, el cuerpo de energía, se manifiesta gracias al cuerpo físico por medio de sensaciones, señales intuitivas que nos posibilitan la experiencia de escucharnos a través del sentir. La respiración es la energía más sutil de todas las que vivenciamos en el cuerpo físico y nos permite hacer el puente entre éste y las otras capas más sutiles. Pero solo haciéndola a conciencia podemos liberar el prana de la mente egoica para acceder a nuestra verdadera naturaleza.

Entender esto nos pone a vibrar en conciencia de unidad. Nuestra visión de la polaridad es concepción de dos en unidad y en equilibrio. El Tao de Lao. Esta es la llamada conciencia crística porque solo se puede lograr con la fuerza del amor. La que cohesiona el todo. El cuarto chakra, el centro de nuestra estructura energética, la plataforma del corazón.

Sentir y hacer conciencia de ese sentir es la forma de vivenciar las incoherencias. De que salga la luz en medio de la oscuridad y encuentres el verdadero color de las cosas. Hay colores para todos y cada uno. Esa es la individualidad que se construye hoy en todo el planeta ya que estamos en el grado más alto de diversidad pero la conciencia de esto debería y tiene que llevarnos a un mundo de respeto a la diferencia del otro. Esto se logrará en el tiempo, porque depende de cada cual: cada ser-persona necesita re-conocerse; re descubrirse; reciclarse; rescatarse. Y no puede esperar a que el otro-llámese médico, cura, maestro, gobierno o estado- lo haga por él porque eso nunca ocurrirá mientras el otro no acepte tu diferencia pues aún no ha reconocido la suya.

Cuando te encuentras con seres que se aceptan y aprenden de sí mismos entonces la relación es de ser a ser, de igual a igual…In Lakesh…Es la hermandad que trascendería la lección de estar aquí.
Algo que solo se consigue cuando “practicas tu yoga”: mirando hacia dentro con el tercer ojo que es la visión de la unidad de la polaridad; trabajo interior con el observador que es la capacidad de reconocerte: para vivenciar tu verdad que es la conciencia sin tiempo del ser que somos.

Las herramientas para ello las tenemos encima: el cuerpo de energía del que estamos hechos. Laboratorio del alma. El mundo externo es su extensión, su tierra, para ser cuidada nos la dio el creador. Cuidándola aprendemos de ella. Algo que se hace al ritmo de conciencia de cada ser.

Asi enfocados, la guerra no existe. El conflicto no tiene motivación de extenderse a los otros. Pues el conflicto siempre estará en este mundo mientras exista la mente egoica. Y ésta solo se trasciende en la aceptación del otro tal como es y de mi tal como soy…Es un proceso donde se hacen elecciones cada vez más basadas en la conciencia y en la confianza de que atraemos lo que necesitamos para vivir. Cuando aceptas, te amas y cuando aceptas al otro, lo estás reconociendo hecho de la misma esencia. Solo puedes sentir amor. Y la compasión es lo que le sigue. Lo que nos reúne. Amor y compasión por ti, por el otro, por todo.

Este es el ejercicio para ser tu propio maestro que es lo que vienes a hacer a este plano. Volver a tu esencia divina es diluirte en la unidad de la conciencia que sostiene todo. Vivenciar tu verdadera naturaleza te da fortaleza, te nutre, te sana, te reconcilia con el sentido de vivir! Eres energía de la que está hecho todo lo que existe! Eres uno con todo! Eres la ola pero a la vez, eres el mar!

Esto es algo que la Humanidad por partes o por épocas tiende a olvidar!

Portal del Leon 2025

Mis últimos blogs tienen relación con éste, constituyéndose en un paradigma que, gracias a los elementos astrológicos, conforma una visión...